EL SOFISMA DEL PROFESOR MOCKUS


Antanas Mockus

¿Si usted comprando 50 votos puede salvar la ciudad de caer en manos de alguien capaz de comprar 50 mil votos, lo haría?

Fue la pregunta formulada por el ex alcalde Antanas Mockus al candidato por el Polo Democrático Alternativo a la Alcaldía de Bogotá, Samuel Moreno Rojas. Y la respuesta de Samuel fue contundente: "Sí, no lo dudo".

La estructura de la pregunta corresponde a la figura del dilema moral, creado como recurso retórico desde la antigüedad clásica. En lógica, un dilema es un problema que puede resolverse mediante dos soluciones, ninguna de las cuales es completamente aceptable. Un dilema moral es una narración breve, a modo de historia, en la que se plantea una situación posible en el ámbito de la realidad pero conflictiva a nivel moral. En su época el gran filósofo griego Sócrates acuñó el nombre de sofistas para calificar a los practicantes de tal estilo de discusión, y aún más - nos relata Platón - estableció que el fin de su filosofía era poner de manifiesto el carácter de estafadores que bajo la apariencia de la verdad solían confundir a los ciudadanos de Atenas.

En la época de Jesucristo también los sofistas, conocidos entonces como fariseos, osaron preguntarle: "Maestro, ¿es justo pagar el tributo al cesar? Si el maestro contestaba que sí, ello implicaba reconocer el poder del cesar por encima del de Dios. Y por el contrario, si respondía que no, ello implicaba una rebelión contra el poder del emperador. Es conocido que el gran maestro respondió entonces, "pues dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios".

La aparición de un dilema a lo largo de una argumentación la invalida, y por ello la filosofía lo ha considerado siempre una falacia. El colocar a Samuel entre arruinar a Bogotá y el delito de la compra de votos hace parte de la tradición sofista y farisea que busca confundir a la opinión ciudadana. Pero peor aún es que de semejante sofisma se quiera llegar a la falacia de que Samuel Moreno es inmoral. Los auténticos demócratas debemos desenmascarar las verdaderas intenciones que se ocultan en el evento. El profesor Antanas Mockus como filósofo que es debe saber que estaba utilizando un recurso retórico y falaz. ¿Qué intenciones, entonces, trae bajo su apariencia de neutral defensor de la ética pública? ¿Será la añoranza por su antiguo jefe?

Lo que en general buscan nuestros sofistas y fariseos modernos es impedir que el Polo democrático profundice en la política, iniciada por Lucho Garzón, de impulso a los programas sociales y de desarrollo de nuestra ciudad teniendo como fin fundamental servir a la gran comunidad de ciudadanos.


 
     
     
 

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