Gustavo
Petro intentó en forma algo confusa explicar
a su excompañero en el M-19, Carlos Alonso
Lucio, sus nexos con los controvertidos y enjuiciados
empresarios Nule.
Lucio instó a Petro a responderle al país
si había recibido financiación para
sus campañas políticas de los Nule,
actualmente presos por el denominado caso del carrusel
de la contratación en Bogotá y por
defraudación al Estado colombiano.
En entrevista con el diario El Espectador, Petro
reconoce que su esposa Verónica Alcocer tiene
relación social con Rina Mendoza Beltrán,
exesposa de Miguel Nule, e hija de Horacio Mendoza,
contratista del Estado, quien fue el que en el gobierno
de Enrique Peñalosa obtuvo los primeros contratos
en Bogotá y dio impulso al Grupo Nule, dado
su parentesco político.
Rina Mendoza, quien ha señalado que quiere
mucho a su exesposo, es el cerebro de la estrategia
del Grupo Nule tanto en los negocios de la contratación
con el Estado como en algunos arreglos económicos
con sus acreedores.
Mendoza es una sincelejana, administradora de empresas
de 36 años que contrajo matrimonio con Miguel
Nule hace cerca de 10 años. Actualmente vive
en Miami, aunque con frecuencia viaja a Bogotá
a sus actividades comerciales. Paradójicamente
Miguel Nule ha dicho en privado que están
separados hace un tiempo, aunque le explicó
a la justicia que mantiene su sociedad conyugal
vigente.
Sobre la relación con Mendoza,
trata de explicar Petro: Mi esposa, Verónica
Alcocer, nació en Sincelejo, al igual que
su hermana, Maria Teresa, que es la esposa de Carlos
Gutiérrez. Toda la familia es sincelejana
y ellas estudiaron en un colegio de monjas, cuyo
nombre no recuerdo, donde estaban todas las niñas
conservadoras. En ese mismo colegio estudió
Rina Mendoza, ex esposa de Miguel Nule, que es de
su misma generación. Es decir, antes de que
supiesen o imaginasen con quien se iban a casar,
fueron amigas. La familia Mendoza, el padre de ellos
que se llama Horacio, tuvo una sociedad con el que
iba a ser mi suegro, Jorge Alcocer. Pero el señor
Mendoza quebró y quedó con unas deudas
con mi suegro. Mi suegro lamentablemente es una
persona que ha sufrido una enfermedad que lo llevó
a quedar sin capacidad de trabajo, pegado a una
máquina de diálisis, sufrió
un ataque al corazón y hubo que hacerle una
operación. Después tuvo un problema
de páncreas y hoy vive encerrado en su casa.
Horacio Mendoza, su antiguo socio, le pago parte
de lo que le debía, unos 100 ó 150
millones, pero quedó debiendo un remanente.
En el proceso de deterioro de la salud de mi suegro,
sus hijos comenzaron a ayudarlo y mi esposa, imprudentemente,
recurrió a Rina para que le pagara lo que
todavía se le adeudaba. Fue a la oficina
de ella y allí estaba la persona amiga de
Lucio. Rina aceptó pagar una parte de la
deuda de su padre, se la llevaron a mi suegro y
la amiga de Lucio dice que fue para la financiación
de mi campaña.
REUNIONES CON LOS NULE
Sobre sus contactos directos con los Nule, Petro
señaló: Yo me reuní con
Miguel Nule, padre e hijo, en una primera circunstancia,
mucho antes de este tema y fue la del paramilitarismo.
En 2006, primero en la Cámara de Representantes
y luego en el Senado, yo hice unos debates sobre
la historia paramilitar de Sucre, algo que no me
inventé sino que estaba escrito en los procesos.
Dije dónde se había fundado el paramilitarismo
en Sucre, que fue en una reunión en la hacienda
Las Canarias, de propiedad de Miguel Nule padre.
Él es un político liberal que fue
galanista y ganadero, que terminó en la lógica
de Uribe. Incluso la reunión de las autodefensas
contó con la presencia de un Secretario de
Gobierno de Uribe siendo gobernador de Antioquia:
Pedro Juan Moreno, y con un amigo de la familia
Nule que era poseedor de la hacienda de Los Silva,
que era Francisco Javier Piedrahita. Allí
el señor Miguel Nule ofició como organizador
de la primera reunión, donde hubo hasta militares.
Yo lo menciono en los debates y él después
quiso exponer su versión y yo lo escuche.
Su versión es que reconoce que eso pasó,
lo justifica como lo hacen los ganaderos argumentando
la presión de la guerrilla -historia que
es relativamente cierta- pero dice que inmediatamente
cuando vio las derivaciones de lo que había
pasado, se fue para Brasil, cosa que parece ser
cierta. La Fiscalía finalmente le archivo
el proceso.
A otras preguntas sobre sus nexos con los Nule,
Petro respondió así a los reporteros
de El Espectador que lo entrevistraron:
Lucio pregunta por qué en el informe sobre
la contratación en Bogotá no nombra
a los Nule y de dónde salió la información
que usted obtuvo
Lo que pasa es que Lucio tiene una
intencionalidad política. Yo no me he reunido
con los Nule, no conozco al tal Manuel ni a Guido.
Lo había dicho públicamente pero Lucio
dice que no. Una vez presentamos el informe de la
contratación, en octubre del año pasado,
yo fui llamado a la Corte Suprema a declarar bajo
gravedad de juramento y dije que habíamos
hablado con Miguel Nule y con algunos de sus técnicos.
Cuando visite por primera vez a la Fiscal General,
recién posesionada, fue una charla muy amistosa
y hablamos también del tema de la contratación
en el Distrito. Y le dije que haciendo el informe
de la contratación nos entrevistamos con
el señor Miguel Nule, quien hizo unas afirmaciones
que no pudimos constatar y no pudimos colocarlas
en el informe final. Yo le dije que tratara ella
de encontrar la verdad. Pero ahora Carlos Alonso
quiere criminalizar nuestra actividad diciendo que
nosotros ocultamos cosas.
¿Conoce usted a Carlos Gutiérrez,
uno de los mayores prestamistas de los Nule?
Es el esposo de la hermana de mi esposa. Pero Gutiérrez
tiene una doble relación conmigo: Luis Eduardo
Gutiérrez, su padre, es de Zipaquirá
y cuando yo era muy joven y empezaba mis días
políticos siendo concejal de ese municipio
y militante del M-19, él era también
concejal del conservatismo y jefe del Partido. Obviamente
teníamos una distancia, pero hicimos un pacto
consistente en que las gentes pudientes de Zipaquirá,
y él era un hombre muy rico gracias a la
producción de papa y leche, ayudaran a las
familias pobres. Por eso es que a mí no me
pueden endilgar que tengo las manos manchadas de
sangre, no pueden decir que secuestré o extorsioné.
Hay unos que lo dicen sólo por desprestigiarme
pero en Zipaquirá no hubo un muerto o un
secuestro, como tampoco hubo paramilitares. Allá
hubo un entendimiento social que nosotros sostuvimos
hasta que el Ejército me sacó a la
fuerza y me mandó a la cárcel. Y también
trató de acusar a Luis Eduardo Gutiérrez
por haber pactado con nosotros y haber logrado la
paz en la región. Yo lo recuerdo con mucho
cariño y después no lo volví
a ver.
¿Pero y su relación con el hijo, Carlos
Gutiérrez?
Coincidencialmente el hijo de Luis Eduardo Gutiérrez,
a quien yo no conocía porque no había
nacido cuando yo estaba en Zipaquira, se enamoro
de la hermana de mi esposa. Carlos Gutierrez es
también una persona pudiente, experto en
biotecnología. Es uribista, conservador y
le hizo campaña a Santos, no a mí
ni al Polo. Sus amigos son uribistas y santistas.
A su casa iba Marta Lucia Ramírez, a quien
apoyó inicialmente porque luego se fue con
Santos. Pero Carlos Gutierrez, quizás por
el parentesco o su cercanía con el mundo
empresarial de Sucre, terminó haciendo lo
mismo que todos los de sucreños ricos: entregándole
plata a los Nule sin tomar las debidas precauciones.
Puso una plata y la perdió hasta este momento.
No es que los Nule le entregaron plata a él,
porque ahí sí lo vería como
un problema, sino que él les entregó
de su patrimonio particular plata, buscando me imagino
rentabilidad y la perdió. ¿Eso qué
tiene que ver conmigo?
¿Pero existe o existió alguna
relación entre usted o su familia y él?
Sí claro, porque Mariana, su
hijita de siete años, es amiga de mi hija
de nueve y se quieren muchísimo. Yo no puedo
prohibir que se vean porque su papá es santista
y rico. Además, yo no tengo nada contra él,
solo la diferencia política. A la fecha,
ni él ni su padre han tenido una investigación
que indique que tienen algo oscuro. Todos en Zipaquirá
saben de la riqueza de ellos.
Mayo 9 de 2011.