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CLARA LÓPEZ
HABLA DE LOS DISTURBIOS EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL
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En entrevista para El Espectador
con la periodista Cecilia Orozco Tasón,
la Secretaría Distrital de Gobierno,
Clara López Obregón, analizó
los acontecimientos suscitados la semana pasada
en la Universidad Nacional.
La funcionaria descartó
de plano que en el campus universitario se haya
"secuestrado" al rector Moisés
Wasserman, pues este tipo conducta penal "tiene
otra intención".
Cecilia Orozco Tascón.-
Analistas sostienen que el Gobierno nacional
sustituyó al distrital en el manejo del
orden público cuando el Presidente asumió
el control del campus de la Universidad Nacional
al ordenarle a la Policía Antidisturbios
(ESMAD) entrar a rescatar al rector Moisés
Wasserman de los estudiantes ¿Usted cree
lo mismo?
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La secretaria
de Gobierno Clara López dice que no cree
que la retención de del rector de la
Universidad Nacional, Mosés Wassermann
haya sido un secuestro. (Foto El Espectador).
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Secretaria de Gobierno del Distrito
Clara López Obregón.- El régimen
constitucional prevé lo que podría denominarse
una carta de derechos para fijar la autonomía
de las entidades territoriales, que se inicia con
el derecho a que éstas se gobiernen con autoridades
propias dentro de los límites que la ley les
da. En la Constitución hay dos normas que deben
conjugarse. Una de ellas es que el alcalde es la primera
autoridad de Policía en su territorio y, en
esa condición, debe dirigir el sistema de seguridad
y de convivencia dentro de la ciudad. Y la otra, es
la que establece que el Presidente es el comandante
general de las Fuerzas Armadas y que él tiene
la potestad de dirigir el orden público cuando
se trate de asuntos que afectan la seguridad nacional.
Se trata de armonizar las dos competencias.
C.O.T.- En el caso concreto de la Nacional no parecía
afectarse la seguridad nacional y usted ha dicho que
no estuvo de acuerdo con el ingreso del ESMAD al campus
¿Por qué?
C.L.O.- Porque el Distrito intervino a tiempo
y con prudencia e incluso para hacerlo, contó
con las directivas de la universidad. Actuamos con
respeto por la autonomía de la Nacional y coadyuvamos
al proceso de negociación y mediación
para que la retención del rector se terminara
calmadamente. Cuando se dio la orden de ingreso de
la fuerza pública al campus, ya había
cesado la perturbación; se había llegado
a un acuerdo con los estudiantes y el señor
rector estaba sentado en la silla de su despacho.
En otras palabras, no era necesaria la intervención
de la policía.
C.O.T.- ¿La Alcaldía cree que un
problema de orden público dentro de la universidades
de Bogotá debe ser solucionado por el Gobierno
distrital?
C.L.O.- En el caso concreto del incidente de la
Nacional, sí. Nosotros sabíamos que
podíamos manejar el problema y así fue.
Sin embargo, somos conscientes de que algunos disturbios
en los campus podrían desbordar el ámbito
local o sin hacerlo, ameritar el uso de la fuerza.
Entendido así, se justificaría la intervención
de autoridades del orden nacional. Pero el tema de
seguridad no puede ser abordado únicamente
bajo una mirada abstracta y de carácter general.
Hay que atender a las especificidades de cada situación.
Examinados los hechos ocurridos en días pasados,
considero que éstos eran de competencia local.
C.O.T.- ¿El Gobierno distrital fue consultado
por el Gobierno nacional cuando la Policía
iba a ingresar al campus?
C.L.O.- Consultado no, informado. Y en cuanto
lo supimos, fuimos muy explícitos en solicitar
institucionalmente que se revocara la orden por las
razones que ya comenté. Cuando se hizo esa
solicitud, la respuesta que nos dieron fue que al
director (e) de la Policía Nacional se le habían
impartido órdenes superiores.
C.O.T.- Según sus respuestas, la autoridad
local sí fue sobrepasada.
C.L.O.- Sí. En esos momentos entró
a regir el mandato nacional y quedó por fuera
el mandato local.
C.O.T.- ¿Hubo tensión entre Gobierno
nacional y distrital?
C.L.O.- La situación fue de mucha tensión
pues nosotros éramos conscientes de que ése
evento era manejable pero no podíamos evitar
la orden del ámbito nacional.
C.O.T.- Para usted ¿Prima el principio de
autonomía universitaria dentro del campus,
entendida como que éste no debe ser 'pisado'
por fuerzas militares o policiales, o prima el principio
de seguridad?
C.L.O.- Existe una larga tradición de que
los campus universitarios le están vedados
a la fuerza pública en el sentido de que dentro
de ellos no se reprime la inconformidad y se acepta
el ejercicio de la expresión libérrima
por tratarse de claustros de pensamiento. Por nuestra
parte, respetamos y compartimos la autonomía
universitaria. Eso no quiere decir que no entendamos
las excepciones, si están justificadas. Por
ejemplo, si hubiese estado en peligro la integridad
física del rector, habríamos solicitado
la intervención policial. Como le dije antes,
esos temas solo se pueden apreciar en el terreno y
por eso dar órdenes abstractas, sin atención
a las circunstancias particulares, puede originar
confusiones y evitar el manejo razonable de los conflictos.
C.O.T.- La policía que entró a la
universidad ¿Actuó como una fuerza de
choque o como una de convivencia, tal como lo ordena
la Constitución del 91?
C.LO.- No debe desconocerse el poder disuasivo
de la fuerza pública. El uso de la fuerza pertenece
a la esencia de la doctrina policial y busca atacar
las amenazas. Pero su respuesta debe ser de carácter
proporcional y tiene que estar dirigida solo al agresor
para poner a salvo a terceras personas no implicadas.
El uso de la fuerza es de manejo delicado si no es
puntual porque en las aglomeraciones urbanas se dificulta
distinguir a los agresores. Así pasó
en la Nacional: habiendo ingresado cuando el problema
ya estaba resuelto, era imposible que la fuerza pública
supiera quién estuvo promoviendo el desorden.
C.O.T.- Su opinión: la retención
del rector dentro de su vehículo por un grupo
de estudiantes ¿Era un 'tumulto' como dice
la norma policial o era un secuestro y como éste
es un delito, se justificaba la detención e
iniciación de proceso judicial de 22 estudiantes
capturados por la policía?
C.L.O.- Para mí un secuestro tiene una
intención distinta a la que movía a
los estudiantes que participaron en ese acto. Ellos
hicieron un reclamo de manera equivocada y acudieron
a métodos que deben superarse. Pero de ahí
a tratar de configurar con lo que sucedió,
un secuestro, hay una distancia enorme. Es tratar
de convertir una exigencia que estaban haciendo unos
muchachos presionando al rector para que iniciara
un diálogo con ellos, con un hecho que solo
cometen delincuentes avezados.
C.O.T.- ¿Cree que se justificaba la captura
de la veintena de personas que retuvo inicialmente
la policía o fue un exceso de autoridad? Hay
que tener en cuenta que podía haber infiltrados.
C.L.O.- Sí, pero fíjese que en una
intervención a posteriori, como la que hizo
la policía, es complicado saber a quién
se está arrestando y creo que eso fue lo que
dificultó el manejo judicial de las capturas.
C.O.T.- ¿Hubo algún funcionario distrital
dentro del tumulto tratando de calmar los ánimos
o la intervención de ustedes fue telefónica?
C.L.O.- En el sitio estuvo presente el equipo
de gestores de convivencia y un funcionario de la
Secretaria de Gobierno que coadyuvó en la mediación
entre las autoridades universitarias y los estudiantes.
Ése es un procedimiento que practicamos en
todos los conflictos de carácter social que
se presentan en la ciudad. Tenemos un grupo de carácter
preventivo cuyos miembros se denominan gestores de
convivencia. Ellos entran a actuar, por ejemplo, en
las grandes marchas que se realizan en Bogotá.
No hay improvisaciones en esa materia: mientras protegemos
la libertad de expresión de las distintas tendencias
que hay en una sociedad pluralista como ésta,
tratamos simultáneamente de que la gente, en
el ejercicio de su derecho de protesta, no desborde
los canales de la legalidad. También hay que
hacer la distinción entre la comisión
de delitos y contravenciones y la manifestación
simple de una inconformidad ciudadana. Desde nuestra
óptica, darles a ambas expresiones el mismo
tratamiento, es equivocado.
C.O.T.- ¿La alcaldía de Bogotá
ha sido desconocida por la autoridad nacional en otro
tipo de temas?
C.L.O.- Lo sucedido en la Nacional indica que
definitivamente hay diferencias de criterio y de apreciación
entre el Gobierno nacional y el distrital y también
ha habido otro tipo de casos en que no hemos estado
de acuerdo, aunque no de orden público. Por
ejemplo, el que se presentó con una licencia
de construcción que concedió un curador
para una urbanización en la zona norte de la
ciudad, en un sector que todavía no ha sido
urbanizado y que está en proceso de reglamentación
integral. Allí hay unas decisiones del Ministerio
del Medio Ambiente que sustraen determinaciones que
constitucionalmente les competen a las autoridades
locales. Pero eso no quiere decir que los disentimientos
sean generales pues hemos trabajado bien en algunas
circunstancias y lugares.
C.O.T.- No cree que para el Gobierno distrital
será muy difícil defender sus competencias
porque cuando el Presidente lo considere, asumirá
los casos, y ustedes tendrán que conformarse.
C.L.O.- Hay que hacer una interpretación
integral de la Constitución porque las lecturas
parciales podrían conducir a un vaciamiento
total de las competencias locales. Cuando los temas
son locales, deben ser resueltos por las autoridades
de este orden y no deberían ser reemplazadas
por los entes nacionales.
C.O.T.- ¿Cuál fue el balance de orden
público durante la marcha estudiantil que llegó
a la Plaza de Bolívar hace unos días?
C.L.O.- Esa fue una demostración de cómo
se deben hacer las marchas: una movilización
masiva sin ningún incidente. Vinieron estudiantes
de varias universidades del país y participaron
centros educativos de Bogotá de manera ordenada.
Llenaron la Plaza de Bolívar y demostraron
una capacidad de convocatoria muy importante.
C.O.T.- No hay que desconocer que hay provocadores
que se mezclan con los estudiantes para generar disturbios
y ya se han visto algunos. ¿La alcaldía
está preparada para las protestas?
C.L.O.- A la universidad la han estigmatizado
con frecuencia, y han tratado de resolver las situaciones
que se presentan con los estudiantes con el uso de
la fuerza y sin mucho diálogo. Tenemos que
escuchar a quienes se manifiestan sanamente y tratar,
al mismo tiempo, de aislar a los provocadores que
quieren pescar en río revuelto. Uno no puede
tampoco pasar de inocente pues en todas partes se
cuecen habas.
Cecilia Orozco Tascón / Especial para El Espectador,
martes 27 de octubre de 2009
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