COSAS DEL RÉGIMEN

RECESIÓN: VOCABLO PROSCRITO


POR HELENA VILLAMIZAR GARCÍA-HERREROS

En Colombia se impone un cambio en el diccionario para que el léxico utilizado permita disfrazar la realidad a la conveniencia del gobierno. En adelante el término "desigualdad" deberá entenderse como "igualdad" o "transparencia". Así adquirirá sentido la frase del ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias para justificar las enormes donaciones otorgadas bajo su administración a reinas de belleza y poderosas familias partidarias del gobierno: "los subsidios a los ricos sí ayudan a reducir la desigualdad".

Igualmente habrá que eliminar algunos términos del diccionario como "recesión". No sólo el ministro de Hacienda la niega, sino que dirigentes gremiales y de entidades privadas no se atreven a pronunciarla. Razones les sobran bajo el gobierno de "la seguridad democrática", en el que no sólo se espía y se viola la intimidad de magistrados de la Corte Suprema de Justicia y de opositores, sino que, además, la experiencia les demuestra que quienes critican o contrarían al gobierno cumpliendo sus funciones, el poderoso brazo de aquel impedirá su nombramiento en merecidas posiciones. Recordemos lo ocurrido al magistrado Iván Velásquez, principal investigador de la parapolítica, quien no fue nominado para magistrado de la Corte Suprema de Justicia por los ataques gubernamentales, incluso la calumnia de un tal Tasmania quien después se retractó, pero que fue difundida por el propio presidente y jamás rectificada. O el caso más reciente de Juan Camilo Restrepo, quien contaba con las mayores opciones y calificaciones para dirigir el gremio cafetero, pero cuyas autorizadas críticas a las políticas tributarias del gobierno le valieron que éste impidiera su nombramiento.

Que grandes medios de comunicación y dirigentes privados no mencionen la recesión no modifica la realidad, pero esta actitud de avestruz que esconde la cabeza en la arena sí dificultará la recuperación. La recesión es inequívoca. Las cifras son elocuentes aún cuando el gobierno puede haberse confundido por la situación de algunos de sus sectores favorecidos.
Puede, por ejemplo, pensar que la agricultura va muy bien pues ciertas familias beneficiarias de Agro Ingreso Seguro han aumentado su prosperidad, o que el país progresa porque el sector financiero continúa amasando grandes ganancias mientras la industria se hunde, la agricultura y el comercio decrecen y el desempleo aumenta. Pero la realidad es inocultable. El PIB ha caído durante tres trimestres consecutivos octubre 08-junio09 en -1,1; -0,4 y -0,5% comparados con los mismos períodos del año anterior. En el primer semestre del 2009 la economía decreció 0,5%. La industria lleva la peor parte -8,9%, Pero también decrecieron la agricultura.-1,2% y el comercio -3,3%. La situación de la industria lejos de mejorar empeora. Su decrecimiento ya completa un año: -2,5% en el tercer trimestre de 2008, -7,8, -7,6 y -10,4 en los siguientes tres trimestres hasta junio. Y las perspectivas son aún peores debido a la autorización inconstitucional de las bases militares de Estados Unidos que exacerbaron los problemas con Venezuela y con la región. El costo de la pérdida del comercio con Venezuela y de la integración latinoamericana es sin duda uno de los peores legados del mandato ilegítimo.

Sin el crecimiento de la construcción de obras civiles,-la edificación igualmente se redujo-, del sector financiero y de la minería, el resultado del PIB habría sido catastrófico. La suerte del sector financiero durante el primer semestre es completamente ajena a las del sector productivo, del consumo que cayó 0,5% y de la de la formación bruta de capital (-2 %), Ello dice mucho acerca de su real contribución al proceso de crecimiento y la inversión.

Por su parte, el comportamiento de la gran minería, -la pequeña está muy mal- sector muy vinculado con la inversión extranjera directa -IED-, y pregonado como gran logro de la política de "confianza inversionista", muestra que los beneficios para Colombia son ficticios. En efecto una mirada a la balanza de pagos revela que entre 2003-2008 el sector petrolero, uno de los grandes receptores de IED, giró utilidades al exterior por US12.659 millones, que superaron con creces los flujos de inversión en el mismo lapso. -US$10.635 millones- Y ¡atención!, apenas se reinvirtieron 180 millones o 1,7% de la inversión inicial. Evidentemente es un gran negocio para las multinacionales pero no para los colombianos. La inversión extranjera debe ser rentable pero igualmente debería dejar réditos al país receptor. ¿Qué le está quedando a Colombia de esta política? Las utilidades de la IE son el principal factor de déficit corriente y constituyen una gran filtración al ingreso nacional. Que el sector minero haya crecido satisfactoriamente en este período en contraposición a otros sectores productivos no significa que los colombianos se hayan beneficiado, pues el valor agregado internamente irrigó fue el grifo de utilidades al exterior; otra realidad ocultada por este gobierno cuando se ufana de la "gran confianza inversionista". Y estas cifras sólo muestran una parte de esta realidad. ¿Qué pasa con el comercio exterior entre la matriz y sus filiales? ¿Cómo son sus precios de transferencia? Según Andrew Mold por esta vía muchas multinacionales evaden impuestos elevando así sus ganancias en perjuicio de las economías en desarrollo receptoras.

Las cifras de crecimiento revelan que la economía experimenta una recesión aún cuando el término parece proscrito del vocabulario. Algunos sectores presentan grandes éxitos pero el beneficio para Colombia es bastante dudoso. Es el caso del sector financiero cuyo crecimiento no está contribuyendo al crecimiento del consumo ni de la inversión y menos aún de las actividades productivas agrícola e industrial. El positivo crecimiento de la gran minería por su parte es muy satisfactorio, pero para las grandes multinacionales que exportan ingentes ganancias reduciendo el ingreso nacional y el bienestar de los colombianos. La recesión en curso amerita sacar la cabeza de la arena y revisar el modelo y las políticas seguidas, empezando por la inacción frente a la revaluación del peso, y las políticas sobre Inversión extranjera para que ésta favorezca realmente el empleo y el crecimiento y no simplemente las arcas de las multinacionales.

Octubre 4 de 2009.





 
     
     
 

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