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POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
Desde una óptica
no solo económica sino ecológica
y sociológica, Alicia Bárcena
Ibarra, la bióloga mexicana, actualmente
secretaria ejecutiva de la Comisión
Económica para América Latina
y el Caribe (CEPAL), organismo de estudio
e investigación dependiente de Naciones
Unidas con sede en Santiago de Chile, hace
una análisis en entrevista exclusiva
con WWW.CRONICON.NET sobre el impacto de la
crisis sistémica del capitalismo en
esta región.
Bárcena sostiene que el desafío
de los países latinoamericanos es "encontrar
nuevas fórmulas que nos permitan, como
región, retomar una ruta de crecimiento
económico en consistencia con nuestras
necesidades sociales".
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Alicia Bárcena,
secretaria
ejecutiva de la CEPAL
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Es enfática en señalar
que ahora luego del rotundo fracaso del neoliberalismo,
en el capitalismo no se puede optar por un solo
modelo económico, y por el contrario, cada
país en el caso latinoamericano, debe adoptar
su propio esquema que posibilite un real desarrollo
social pero no a partir de la exportación
única de productos primarios sin valor agregado,
sino procurando la innovación industrial
y, sobre todo, lo que denomina como "el ADN
de la igualdad social" para garantizar efectivamente
los derechos fundamentales a los ciudadanos.
Se trata, explica, de "transitar de la exclusión
social a un desarrollo incluyente con convergencia
productiva y empleo".
A partir de julio de 2008 asumió el cargo
de Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, posición
desde la cual está interesada en promover
un análisis sobre el impacto de la crisis
del capitalismo en América Latina y cómo
esta región puede construir una agenda de
desarrollo social en el largo plazo. Es bióloga
con estudios completos de Maestría en Ecología
en la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM) y especializada en Administración
Pública en la Universidad de Harvard. En
el área académica ha realizado tareas
de docencia e investigación en el campo de
la botánica, la etnobotánica y la
ecología. Con anterioridad se había
desempeñado como Secretaria General Adjunta
de Gestión en la Sede de las Naciones Unidas
en Nueva York y coordinadora tanto del Programa
de Desarrollo Sostenible de América Latina
y el Caribe como del Programa para el Medio Ambiente
de Naciones Unidas. Fue fundadora y directora del
Consejo de la Tierra, organización no gubernamental
con sede en Costa Rica y en su país, México,
estuvo a cargo de la Dirección del Instituto
Nacional de la Pesca y del Viceministerio de Ecología.
PUNTO DE INFLEXIÓN DEL CAPITALISMO
- ¿La crisis mundial del
capitalismo qué impacto ocasiona a América
Latina durante este año de 2009?
- El principal impacto que ha tenido
la crisis en la región ha sido de carácter
comercial, más que financiero. Nuestra región
está menos frágil en el ámbito
financiero, aunque hay falta de crédito.
En cuanto al comercio cayeron tanto las exportaciones
como las importaciones porque los precios de las
valores de los bienes primarios se redujeron, aunque
ya vuelven a estabilizarse. En segundo lugar y aunque
es un tema global pero en América Latina
es muy preocupante, es el impacto en el desempleo.
Habíamos logrado en los últimos seis
años disminuirlo de 11% al 7% y ahora estamos
en niveles de 9%, quiere decir que se suman tres
millones y medio de desocupados a los 15 millones
que teníamos antes. Y en tercer lugar, la
caída de las remesas es otro aspecto que
hay que destacar. En 2008 a la región le
llegaron aproximadamente 69 mil millones de dólares
por este concepto, se espera una caída este
año entre 5 y 10%. La situación varía
según los países, el más afectado
este año será México, pero
también Ecuador y El Salvador sobre todo
porque son economías dolarizadas que no tienen
el instrumento de depreciación de la moneda
para poder equilibrar los volúmenes que llegan
a las casas de los hogares pobres. Finalmente, otro
aspecto que se ve afectado es el turismo del cual
muchos países, como los del Caribe, son dependientes
por todo lo que tiene que ver con el sector servicios.
Aunado todo ello a la influenza que ha tenido un
impacto fuerte.
- ¿Este panorama que usted
pinta va a generar un crecimiento muy negativo en
la economía de América Latina?
- La caída del comercio tiene
un impacto muy fuerte en la actividad industrial,
realmente la producción ha disminuido y por
eso en el 2009 nosotros los que esperamos en la
CEPAL es una contracción del crecimiento.
La región venía teniendo un crecimiento
consecutivo en los últimos cinco años
y en este cae, por lo que consideramos que habrá
una contracción de la economía de
1.9%, una cifra más bien optimista porque
prevemos que habrá un repunte de la economía
durante este segundo semestre.
- ¿Para la CEPAL esta crisis
es sistémica y por lo tanto se requiere de
un nuevo modelo económico para enfrentarla?
- Nosotros sí estamos convencidos
de que este es un punto de inflexión, un
cambio muy fuerte, en realidad no lo vemos como
un ciclo en el sentido de que vamos a volver al
sitio donde estábamos, creemos que el futuro
será diferente, el cual tendremos que enfrentarlo
con mucho menor crecimiento, con menor comercio,
y vamos a tener que explorar nuevas formas de producir,
también por otra razón, y es que tenemos
que optar por un modelo que debe ser libre de carbono,
porque enfrentamos ese gran riesgo que es el cambio
climático. Entonces el futuro lo vemos desde
la CEPAL como algo muy diferente y por eso queremos
impulsar y traer de la historia cepalina el tema
sobre la importancia de la convergencia productiva.
En esta crisis lo que queda desnudo son dos aspectos
que América Latina no ha podido resolver
en su historia que son la desigualdad social, seguimos
siendo la región más desigual del
mundo; y segundo, la heterogeneidad productiva,
es decir, la brecha entre los más ricos y
los más pobres, pero también entre
los más insertos dentro de la modernidad
y los menos, esa brecha de acceso a la innovación
es para nosotros un tema muy importante.
- Uno de los elementos del neoliberalismo
son los mal llamados tratados de libre comercio
que ha buscado imponer Estados Unidos en varios
países latinoamericanos, y la experiencia
indica que a un país como el suyo, México,
no le ha ido bien con este tipo de convenios. ¿No
constituyen estos tratados en su concepto una amenaza
para el desarrollo económico de los países
de la región?
- Los tratados de libre comercio son
al fin y al cabo acuerdos de intercambio de bienes
y servicios. A México, por ejemplo, no le
ha ido bien porque se concentró en un solo
mercado, 80 por ciento de sus exportaciones van
a los Estados Unidos que fue el país más
afectado del mundo en esta crisis. El tema de fondo
es que nos falta tener una mezcla apropiada para
saber entre cuánto abrirse o cuánto
no. Si nosotros vemos las economías de Suramérica
observamos que algunas de ellas son las menos abiertas
como Brasil y Argentina; Chile es una de las economías
más abiertas y no le ha ido mal.
- Pero Chile fue el primero de
los países de la región en optar el
modelo neoliberal en la región y eso le permitió
obtener ciertas ventajas al abrir su comercio
- Claro, pero Chile tiene un aspecto
interesante y es que se abrió a varios destinos
y con varios productos. En comparación, México
se abrió fundamentalmente con la maquila
y no hubo innovación, en consecuencia se
estancó en una oferta determinada y en un
destino determinado. Yo diría, entonces,
que lo que vamos a vivir es un comercio más
administrado.
- ¿Procesos de integración
como el MERCOSUR son experimentos que pueden anteponerse
a convenios comerciales asimétricos como
los TLC que impulsan Estados Unidos y la Unión
Europea en Latinoamérica?
- A mí me gusta más
la idea de una integración que vaya más
allá del comercio, porque MERCOSUR empezó
como una instancia comercial con mecanismos arancelarios.
Ahora hay una evolución en el sentido de
tomar en cuenta las asimetrías de los países,
estos acuerdos que se están dando por ejemplo
entre Brasil y Argentina de intercambio vía
moneda local; o el reciente convenio suscrito entre
Brasil y Paraguay para el intercambio de electricidad,
son muy importantes. El MERCOSUR es el pretexto
para unirse, pera ya se están discutiendo
aspectos más allá de lo comercial
y a eso le doy mucho valor.
- ¿Después del estruendoso
fracaso del neoliberalismo, considera usted que
hay que reivindicar históricamente el modelo
cepelino de los años 60 del siglo XX en América
Latina que impulsó el mercado interno, la
sustitución de importaciones, el fortalecimiento
de las industrias locales, y retrotraer algunas
experiencias positivas de ese modelo?
- Creo que no hay un solo modelo,
en eso quiero ser enfática. Considero que
el creer que se puede optar por un solo modelo dentro
del capitalismo es inapropiado. Cada país
tiene que encontrar su modalidad para sacar el mejor
provecho de sus ventajas comparativas, sus recursos
naturales y sus recursos humanos; ser competitivos
pero no a partir de la exportación única
de productos primarios sin valor agregado, porque
ahí está nuestra gran falla. Pretendemos
exportar la materia prima sin innovación
y ahí radica el gran cambio que tenemos que
hacer. También hay que trabajar por lo que
desde la CEPAL hemos denominado el ADN de la igualdad
desarrollando políticas activas para volver
a la sociedad más equitativa. El empleo no
es la única llave que nos va a llevar a la
equidad, es muy importante porque constituye el
ingreso, pero también debemos avanzar hacia
una política social basada en derechos, es
decir en una sociedad de garantías, porque
eso se ha ido perdiendo en la región: el
derecho a educación, a la salud, a la protección
social. Entonces, a partir de la historia económica
de América Latina si debemos analizar un
tema que es cómo volvemos a ser lo que fuimos:
potencias industriales con innovación. No
sé si sustitución de importaciones
es ahora la frase, pero si creo que debemos procurar
incentivar un comercio intrarregional, por eso la
integración de América Latina es tan
importante y debe ser nuestra prioridad.
- ¿Un observatorio económico
y de análisis como la CEPAL en qué
está en este momento? ¿Está
apuntando a dar recomendaciones a los países
de Latinoamérica y del Caribe?
- Nosotros estamos en un proceso de
reflexión muy interesante y le agradezco
su pregunta por oportuna, en el sentido de qué
sigue después de la crisis; de cómo
América Latina puede construir una visión
de largo plazo; y de cómo vincular las acciones
urgentes con las importantes. Se trata de que las
medidas que están adoptando los países
para enfrentar la crisis se hagan con mirada de
mediano y largo plazo y para ello creo que hay ingredientes
esenciales: primero el tema fiscal en términos
de equidad social; segundo, el de la innovación;
tercero el tema de la seguridad social y la igualdad;
y cuarto, cómo logramos diseñar economías
mucho más eficientes en el ámbito
energético sin carbón. Entonces en
la CEPAL estamos en esa reflexión sobre el
futuro de América Latina, porque el futuro
va a ser distinto.
Septiembre de 2009.