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POR FERNANDO ARELLANO ORTIZ
Aunque
los sectores recalcitrantes de la derecha
en América Latina impotentes ante la
ola de liderazgos y gobiernos progresistas
se resisten a perder las jugosas ventajas
que obtuvieron gracias al criminal modelo
neoliberal, y por eso dan coletazos como el
golpe de Estado en Honduras, o se amenaza
a la región con la presencia de tropas
norteamericanas en siete bases militares de
Colombia, las circunstancias políticas
en la región dan para el optimismo.
Así lo considera el reputado científico
social argentino Atilio Borón en entrevista
concedida al Observatorio Latinoamericano
WWW.CRONICON.NET.
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Atilio Borón.
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Destaca, por ejemplo, el avance que
viene teniendo un mecanismo de cooperación
como la Alternativo Bolivariana para América
(ALBA), al tiempo que considera que la crisis del
capitalismo está impulsando a los países
del hemisferio a buscar mecanismos efectivos de
integración.
En el ámbito mundial, Borón
opina que "las condiciones objetivas son extremadamente
favorables en la actual coyuntura para derrotar
al capitalismo y generar un proceso revolucionario,
siempre y cuando se articule una gran instancia
mundial que logre coordinar la lucha de los movimientos
sociales y de los partidos políticos de izquierda".
Para ello, recomienda que una instancia como el
Foro Social Mundial sea el llamado a avanzar en
esa dirección, pues según dice, "debe
dejar de ser el gran escenario de debate y de la
pluralidad de los sujetos para transformarse en
la instancia articuladora de la lucha que hay quedar
contra el capitalismo".
"Así como el capitalismo
está librando una lucha planetaria para enfrentar
su crisis, los movimientos sociales y las fuerzas
progresistas no pueden dar una lucha local, parcial
y parroquial, sino que es necesario concretar una
coordinación mundial de todas las resistencias
a lo largo y ancho de todos los continentes. Este
es el gran desafío de los actores populares",
señala el sociólogo argentino.
AISLAR EL GOBIERNO COLOMBIANO DE
URIBE VÉLEZ
Dos temas en los últimos meses
han sido motivo de cuidadoso análisis por
parte de Borón. Por un lado, la amenaza regional
que ha desplegado el presidente Álvaro Uribe
Vélez al invitar, motu propio, al Comando
Sur de los Estados Unidos a operar al menos siete
bases militares en Colombia; y por otro, el golpe
de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en
Honduras.
Respecto del caso colombiano, este
politólogo ha sido categórico al señalar
que "hay que oponerse a las bases extranjeras
en la región, adoptando toda clase de iniciativas,
como por ejemplo, aislando a los gobiernos que favorecen
la instalación de las mismas. No puede haber
ninguna clase de equívoco o duda sobre el
objetivo de estas bases militares de Estados Unidos:
constituyen un apoyo en tierra fundamental para
la plena participación de unidades del ejército
norteamericano, no en el combate contra el narcotráfico
o la guerrilla, sino para un despliegue militar
en esta zona en donde es muy fácil prever
que Colombia va a incurrir en actos de provocación
tendientes a generar una guerra con Venezuela".
Para Borón, "el presidente
Uribe es un personaje que está absolutamente
maniatado, porque el prontuario por sus vinculaciones
con el narcotráfico y sus nexos con los paramilitares
hacen de él un personaje al que si Washington
le pide setenta veces siete bases militares se las
va a dar, porque sabe que sino su destino es el
de Manuel Antonio Noriega, el ex presidente de Panamá
y colaborador de la CIA que se encuentra preso en
Estados Unidos con una sentencia de por vida".
AMBIGÜEDAD DE OBAMA
En cuanto al golpe de Estado propinado
por sectores fascistas de Honduras, Borón
ha criticado la postura ambigua asumida por el gobierno
norteamericano del presidente Obama, "producto
de la puja interna dentro de la administración"
que facilitó la usurpación del poder.
Sin embargo, "el inicial rechazo
al golpe manifestado por Obama fue luego atenuado
y entibiado por su antigua rival, la secretaria
de Estado Hillary Clinton, el carácter indisimulablemente
retrógrado de Roberto Micheletti y su entorno,
así como la interminable sucesión
de exabruptos e insultos dirigidos a Obama cada
vez que la Casa Blanca expresaba alguna crítica
a Tegucigalpa, fueron creando una atmósfera
cada vez más antagónica en relación
con los golpistas".
PREMIO UNESCO JOSÉ MARTÍ
Por su acuciante actividad investigativa
y sus profundos análisis de la realidad latinoamericana,
el pasado mes de julio de 2009 le fue concedido
a Borón el Premio Internacional José
Martí por parte de la UNESCO.
Con este reconocimiento se resalta
también su sólida trayectoria académica.
Su condición de observador político,
catedrático universitario y analista de la
realidad socioeconómica de América
Latina le permite tener una visión muy certera
de los fenómenos sociales que vienen suscitándose
en el continente. Ph. D. en Ciencia Política
de la Universidad de Harvard, Magister en Ciencia
Política de la Facultad Latinoamericana de
Ciencias Sociales (FLACSO) de Santiago de Chile,
y Licenciado en Sociología con diploma de
honor de la Universidad Católica Argentina
de Buenos Aires, Boron cuenta además con
una amplia experiencia como docente. Desde 1986
está vinculado con la Facultad de Ciencias
Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA),
de la cual fue su vicerrector, es investigador principal
del Consejo Nacional de Investigación Científica
y Tecnológica de Argentina (CONICET). Entre
1997 y 2006 se desempeñó como secretario
ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias
Sociales (CLACSO), ha sido profesor visitante de
varias universidades del mundo (entre ellas, Columbia,
MIT, UCLA) y actualmente se desempeña como
director del PLED, el Programa Latinoamericano de
Educación a Distancia en Ciencias Sociales
del Centro Cultural de la Cooperación Floreal
Gorini. Autor de varios libros, entre los cuales
se destaca "Imperio e Imperialismo", que
obtuvo en 2004 el Premio honorífico de ensayo
Ezequiel Martínez Estrada de Casa de las
Américas.
EL CAPITALISMO CONVIERTE TODO EN
MERCANCÍA
En su discurso al recibir el Premio
Internacional de la UNESCO José Martí
el pasado 17 de julio en La Habana, Borón
hizo el siguiente símil:
"Si el rey Midas de la mitología
griega convertía en oro todo lo que tocaba,
y caía víctima de ese don, el capitalismo
convierte en mercancía todo lo que toca,
desde los alimentos hasta las más elevadas
manifestaciones del espíritu humano, pasando
por la educación y la cultura y llegando,
en esta loca carrera autodestructiva, hasta la propia
naturaleza, fundamento último de la vida
en nuestro planeta".
Respecto de la concepción hegemónica
de los Estados Unidos señaló que sus
intereses "poco o nada se modifican en función
de las características de los ocasionales
ocupantes de la Casa Blanca, sean éstas su
extracción económica, su orientación
ideológica o la pigmentación de su
piel: un aristócrata como Teodoro Roosevelt,
plebeyos como Ronald Reagan o Harry Truman, un magnate
como John F. Kennedy o un afrodescendiente como
Barack Obama son todos igualmente funcionales a
la hora de desempeñar las tareas que les
cabe como jefes del imperio. Hoy más que
nunca es preciso no dejarse engañar por las
apariencias".
"Decía Martí que
los norteamericanos 'creen en la necesidad, en el
derecho bárbaro como único derecho:
esto es nuestro, porque lo necesitamos', sentencia
ésta que prefigura con un siglo de anticipación
la más reciente innovación doctrinaria
norteamericana en materia de seguridad: la 'guerra
preventiva' contra todo aquél que sea definido
como una amenaza para la seguridad de los Estados
Unidos".
LA IDEOLOGÍA NEOLIBERAL
ESTÁ MUERTA
En su oficina del Programa Latinoamericano
de Educación a Distancia en Ciencias Sociales
(PLED) que dirige, y el cual hace parte del Centro
Cultural de la Cooperación Floreal Gorini,
localizado en la populosa Avenida Corrientes de
Buenos Aires, Borón con su deferencia característica
nos atiende para responder a nuestros interrogantes.
- ¿Es dable hablar en América
Latina, en esta coyuntura, al despuntar el siglo
XXI, de una reconfiguración del sujeto político?
- Yo creo que está en proceso.
Eso si, si lo miramos como un proceso en marcha,
es válido hablar de una reconfiguración.
Es un sujeto político que en algunos países
se ha ido reconstituyendo antes que en otros. Me
parece que hay algunos avances por ejemplo en el
mundo andino, fundamentalmente en Ecuador y en Bolivia,
cuyos procesos son bien interesantes, es lo que
explica hoy la solidez de la legitimidad de gobiernos
como el de Evo Morales y el de Rafael Correa. También
hay una cosa parecida, aunque tiene matices propios
que lo distinguen en el caso venezolano, que ha
sido hecho con rasgos distintos. Venezuela es un
caso muy especial, es un mundo andino, pero al mismo
tiempo, un mundo caribeño. Y digo un mundo
andino porque es algo muy especial, tiene una gran
tradición que arranca de épocas precolombinas,
de organización popular de base. Eso es un
dato que muchas veces los sociólogos pasan
por alto pensando que las sociedades tradicionales,
precapitalistas, carecían de esta forma de
organización popular, pero no, no era cierto.
Tenían formas comunitarias muy, muy fuertes
que están en la base de la emergencia de
movimientos verdaderamente potentes en América
Latina como son los que vemos en Bolivia, Ecuador
o en Perú, y no sé si en parte de
Colombia también. Entonces, ese sujeto está
en reconstitución. Es un proceso lento porque
la fragmentación que el capitalismo neoliberal
produjo en las clases populares fue muy profunda.
Destruyó la unidad que traían del
pasado. Si tú comparas lo que era el mundo
obrero popular en cualquiera de nuestros países
en la década de los sesentas con lo que es
hoy, la diferencia es abismal. ¿Por qué?
Porque en el medio ha habido procesos de precarización
laboral, de expulsión de fuerza de trabajo
de los empleos formales, y esto ha producido una
atomización, una dispersión del universo
popular, lo cual complica mucho a la hora de darle
una unidad política, una unidad organizativa
a un conjunto tan heterogéneo como este.
- En reciente videoconferencia
en la Universidad Nacional de Colombia, usted dijo
que el modelo neoliberal estaba muerto, no obstante
es evidente que en Chile, México, Colombia,
e inclusive Argentina, siguen manteniendo este modelo.
¿Por qué hace esa aseveración?
- Porque ese modelo está muerto
ya en los países centrales y eso se propaga
lentamente hacia la periferia. Pero, evidentemente,
hoy en día hablar del neoliberalismo en países
como los Estados Unidos, y lo mismo en la Unión
Europea, donde el reforzamiento del papel del Estado
en la vida económica ha llegado a superar,
inclusive el que tenía en las épocas
del keynesianismo, me parece que ya es un anacronismo.
Incluso, uno de los grandes pensadores y articuladores
de la propuesta neoliberal como Allan Greenspan
lo reconoció señalando que el mundo
ya jamás va a volver a ser como era antes.
Por lo tanto, el neoliberalismo como esa ideología
de decir liberalicemos todas los contactos económicos,
las transacciones económicas, privaticemos
todo, dejemos todo en manos del mercado, que los
individuos en su egoísmo individualista sean
capaces de resolver sus problemas, etcétera,
eso ha quedado totalmente sepultado. Claro que como
acá llegaron bien tarde las noticias de la
caída de Fernando VII cuando era rey de España,
producto de la invasión napoleónica,
se demoraron varios años, lo mismo pasa ahora
y a varios sectores les cuesta tomar nota. Es diciente
lo que está pasando en un gobierno como el
argentino, que de repente ha tenido que adoptar
medidas tales como estatizar los fondos de pensión
que estaban en manos privadas. ¿Por qué?
No por una vocación socializante del gobierno
de Cristina Kirchner, sino porque esos fondos estaban
al borde de la banca rota, y tuvieron que ser rescatados
por el Estado para evitar su desplome. Lo mismo
con la empresa Aerolíneas Argentinas que
ha sido vaciada y saqueada por los capitales españoles
y el gobierno argentino no tuvo más remedio
que retomarla, y lo mismo pasó en Chile donde
también había problemas con los fondos
de pensiones que hizo que el gobierno neoliberal
de Bachelet tuviera que meter mano en el asunto.
O sea, esta gente está abandonando el neoliberalismo
con medidas puntuales y todavía no se han
dado cuenta de que tales medidas obedecen a un agotamiento
de un ciclo, lo cual no quiere decir que se acabe
el capitalismo. Yo creo que es muy importante distinguir
entre neoliberalismo como una fase especial en el
desarrollo del capitalismo y el capitalismo en si.
- ¿Y el sistema capitalista
no estará agonizando?
- El neoliberalismo está agotado,
está muerto en el corazón del sistema
capitalista. El capitalismo sigue vivo todavía,
y va a seguir vivo por un tiempo, por que para que
desaparezca el capitalismo hace falta que alguien
lo haga desaparecer, no se cae solo. El capitalismo
no es un sistema que se cae solo, es un sistema
que tiene una enorme resistencia, una enorme capacidad
de volver a ponerse en pie, de superar su propia
crisis y por lo tanto lo que se requiere es que
haya un actor social que sea capaz de darle el golpe
de nocaut. Y ese actor social, en el mundo desarrollado,
todavía no ha aparecido, esto es evidente,
en el mundo desarrollado tú no tienes ese
actor. Si hubiéramos tenido ese actor en
los Estados Unidos el capitalismo estaría
en el suelo, pero no existe y tampoco lo hay en
Europa. Infortunadamente los antiguos partidos comunistas
europeos se han convertido, casi, en adalides del
neoliberalismo. Entonces realmente es muy difícil
pensar que ante condiciones de ausencia de actores
que lo quieran hacer caer, el capitalismo se va
a caer. Pero se está debilitando y mucho.
LA RAPACIDAD DE ESPAÑA SIGUE
INTACTA
- En América Latina se observa
un capitalismo de saqueo que usted ha calificado
de "recolonización" de España
en plena época del bicentenario de la emancipación
de nuestros pueblos, aunque si bien ahora los ibéricos
ya no vienen con carabelas, espada, ni monjes. En
España dicen que aquí no hubo procesos
de emancipación anticolonial. ¿A qué
atribuye ese discurso?
- Es parte del mismo discurso que
los españoles forjaron al amparo del PSOE,
en la época de Felipe González, cuando
dijeron que en realidad no había habido conquista
de América, sino un encuentro de civilizaciones.
O sea, una falsedad gigantesca como esa. Ahora lo
que están diciendo es que en realidad ellos
no quieren que las celebraciones del bicentenario
sean sobre la lucha independentista de las colonias
iberoamericanas en contra de sus amos coloniales,
sino que quieren presentarlo como parte de un proceso
básicamente interno y sostienen que fue una
lucha entre facciones internas, no fue una lucha
contra ellos, una lucha entre dos sectores que no
se pusieron de acuerdo, había un sector más
radical, y otro sector liberal, pero agregan que
los españoles estaban también en plena
en lucha en ese momento, porque enfrentaban la ocupación
del ejército napoleónico. De lo que
se trata es de dulcificar, atenuar, lo que fue el
proceso de independencia de América Latina
con el objeto de congregar más a la confusión
general y hacer pensar que España es nuestra
aliada, es nuestra socia, que tiene con nosotros
una relación especial, cuando España
ha demostrado en los últimos años
en América Latina que la rapacidad que le
conocimos en la época de los viejos conquistadores,
sigue presente hoy con sus empresas y con su afán
de controlar los sectores claves de la economía
en nuestros países.
- Desde el punto de vista político,
¿América Latina en su concepto sigue
siendo una ficción o ya hay procesos de integración
que se pueden mirar con esperanza?
- No. No es una ficción. A
quien tenga duda de esto hay un hermosísimo
libro de Roberto Fernández Retamar que se
llama "Todo Caliban" en donde explica,
muy bien, la naturaleza no ficcional de América
Latina. América Latina nunca fue una ficción,
fue siempre un continente con una unidad de origen
y de destino, con una cultura común y una
situación compartida en materia internacional
en tanto sector oprimido por el imperialismo. Pero
lo que marca hoy la diferencia, que esta emergiendo
con mucha fuerza, es una conciencia emancipadora
latinoamericana. Y en ese punto tenemos que enmarcar
el legado de José Martí que se extiende
a través de la revolución cubana en
todos estos años, y después ya comenzando
este siglo, la influencia enorme que ha tenido la
revolución bolivariana y toda la recuperación
de la agenda emancipadora de Simón Bolívar,
una agenda continental que nos permite poner bajo
una misma perspectiva todos estos procesos de integración
que están avanzando. El ALBA cuando se inició
era lo que algunos decían una simple idea,
una ilusión. Hoy en día el ALBA es
una realidad. Todavía es pequeña pero
es una realidad. Es una planta que está creciendo
muy vigorosamente. Me parece que en ese sentido
esta crisis actual refuerza la necesidad de buscar
mecanismos efectivos de integración. Porque
de esta crisis no hay ningún país
que pueda salir solo. Brasil no puede salir solo
como la economía más grande de América
Latina, México no puede salir solo, las economías
europeas tampoco, ellos están reforzando
la coordinación entre las diferentes economías
para enfrentar a la crisis. Entonces, me parece
que esta idea de la integración de una América
Latina que aparte de tener una unidad sociológica,
filosófica, histórica, se convierte
en un actor político, y de a poco se va convirtiendo
en una realidad. Pero claro, eso tropieza con los
cálculos fenomenales de los Estados Unidos
que no quieren una América Latina unida.
Por el contrario, para los Estados Unidos lo esencial
es una América Latina que esté balcanizada,
por que de esa manera la va a dominar más
fácil. Esa ha sido una estrategia permanente
del imperio. Y antes fue una estrategia permanente
de Inglaterra, como gran centro de la organización
imperial a finales de siglo XIX, principios del
siglo XX. Pero se está avanzando, y en ese
sentido los nuevos gobiernos de izquierda en América
Latina, en particular los de Venezuela, Bolivia
y Ecuador, están marcando un rumbo que habrá
que ver ahora si en el marco de esta crisis se profundiza,
cosa que yo espero, o si se debilita el impulso
producto del efecto erosionante que está
creciendo sobre todas las economías de la
región.
- Finalmente, ¿cómo
se encuentra América Latina al momento de
celebrar el bicentenario de su emancipación?
¿Cuáles son las perspectivas? ¿Se
nos abre un buen horizonte? ¿Es superable
en el corto y mediano plazo la crisis económica
en la región?
- Creo que en el corto plazo va a
ser difícil. Entramos en un momento muy complicado.
Tenemos una crisis que es la de mayor gravedad que
ha tenido el sistema capitalista en quinientos años.
Esto lo he desarrollado mucho en el trabajo que
presenté en La Habana en marzo pasado, en
el Encuentro Internacional de Economistas sobre
Globalización y Problemas del Desarrollo,
y que luego Fidel Castro comentó largamente
en una de sus reflexiones. Y en ese contexto me
parece que hay que tener mucho cuidado y tratar
de impedir que esa crisis devore los avances progresistas
que ha habido en la región. Yo avizoro este
bicentenario con muchos problemas, un continente
que está muy fragmentado todavía a
nivel gubernamental, y a nivel social empiezan a
haber cosas como la articulación entre movimientos
y fuerzas sociales y políticas de distintos
países de la región. Pero a nivel
gubernamental hay gobiernos con un claro signo de
izquierda que son Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador.
Después tenemos una serie de gobiernos que
navegan a media agua con un discurso por momentos
de izquierda pero una práctica política
y económica que no es de izquierda caso Argentina,
Brasil, Chile, Uruguay. Y luego tenemos un núcleo
duro de derecha, muy fuerte en América Latina
en el que están México y Colombia
con un papel creciente en tratar de ser un poco
el gendarme suramericano, agregándole ahora
el caso de Perú y Panamá en donde
la derecha ha ganado las dos últimas elecciones.
De manera que estamos en un escenario que en el
plano gubernamental hay tres grandes bloques. Entonces,
América Latina se encuentra todavía
sin tener un proyecto unitario a nivel gubernamental,
pero por debajo están pasando cosas. Y la
esperanza mía es que estos avances de los
movimientos sociales, de las fuerzas políticas,
esta creciente a nivel de coordinación, este
intercambio enorme que se está produciendo
en el mundo de la cultura y que hace que nuestros
países y los grupos sociales se comuniquen
cada vez más, se conozcan cada vez más,
me parece que abre unas perspectivas razonablemente
optimista. En el 2010 no es que vamos a concretar
la revolución inconclusa que nos debemos
desde hace dos siglos, como decía muy bien
el maestro Orlando Fals Borda, pero podemos empezar
a dar un par de pasos fuertes. Yo creo que acá
es fundamental reforzar la estabilidad de los gobiernos
de izquierda de la región. Yo creo que si
tenemos problemas por ese lado, el retroceso va
a ser muy grande. Por eso es decisivo fortalecer
a Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador, que son los
países que están a la vanguardia de
este proceso. No puede haber problemas ahí,
no tenemos que dejar, tenemos que hacer todos los
esfuerzos, inimaginables inclusive, para sostener
esos procesos, por que si se llegaran a caer, el
retroceso que experimentaríamos sería
muy, muy grande. Yo confío en que vamos a
lograr ayudarles y en que ellos van a lograr sobrevivir
bien.
Septiembre de 2009.