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Clara López,
secretaria de gobierno de Bogotá, habló
en entrevista con la revista Semana sobre
las limitaciones que se mantuvieron a la venta
de licor, sobre la rumba 24 horas y sobre
la necesidad de ordenar ese negocio.
Semana: Los bogotanos
quedaron confundidos, pues por un lado la
Alcaldía amplió por 90 días
más la restricción a la venta
de trago después de las 11 de la noche
en algunas zonas, y por otro lado, usted habla
de crear zonas de rumba de 24 horas.
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Clara López
Obregón, secretaria de Gobierno de
Bogotá
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Clara López Obregón:
Son dos cosas distintas. Frente a los beneficios
que ha traído la medida de restringir la
presencia de menores la venta de licor en ciertas
zonas, se decidió ampliarla. Otra cosa es
que estamos programando un gran foro con el fin
de poner en orden la actividad nocturna en la capital,
y una de las propuestas es que se permita, como
ocurre en las grandes ciudades del mundo, después
de las 3 de la mañana.
Semana: ¿Pero eso no
genera un mayor caos?
C.L.O.: Es lo que vamos a estudiar.
En Bogotá hay 49.500 establecimientos dedicados
a la rumba y 60.000 tiendas y cigarrerías
que venden algún tipo de bebidas alcohólicas.
Lo que hemos visto es que la legislación
al respecto creó un gran caos en el país,
pues al no existir licencias previas para funcionar,
las ciudades se quedaron sin cómo cerrar
y controlar los establecimientos ilegales.
Semana: ¿Por qué
no extender la medida a toda la ciudad?
C.L.O.: Expedir medidas que
no se pueden garantizar no tienen sentido. En Bogotá
hay 17.000 policías, de los cuales 11.000
son operativos. En cada turno sólo hay 3.500
en las calles.
Semana: ¿Por qué
no volver a la Ley Zanahoria?
C.L.O.: Este tipo de limitaciones
creó nuevas formas de actividad, como los
famosos clubes nocturnos o las hoy conocidas rumbas
clandestinas. Es necesario que haya espacios para
todos, pero no ocultos, haciéndole la trampa
a la ley, sino bajo el control de las autoridades
para proteger a los ciudadanos.
Semana: Pero, para ser una
metrópoli, ¿Bogotá necesita
estar abierta 24 horas o un metro?
C.L.O.: Ahí no hay lugar
a dicotomías. El metro es primordial, pero
la ciudad también requiere ordenar la noche
y garantizar el goce legal de sus habitantes.
Semana: ¿La rumba es
un negocio para el Distrito?
C.L.O.: No lo sé, pero
he visto que hay muchas lacras en el tema, mucho
profesional que busca la trampa para hacer lo que
quieran. Es un tema del que viven 300.000 personas,
pero que no puede funcionar como quieran y donde
quieran.
Revista Semana, Sábado 18 Abril 2009.